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Mi Padre


  • Caorsi Grande

Imposible perder su rostro bueno, generoso, hombre luchador como nadie se hubiera podido imaginar. se entregaba entero por su familia, tenía especial predilección por mí, quizás sería por ser el más pequeño de sus hijos y el único varón.

Nunca olvidaré, su sonrisa bonachona que mostraba su espíritu, como decía “ haz el bien sin mirar a quien”  a veces lo acompañaba a su negocio, una estación de servicio de la compañía Esso, un poeta muy amigo de él que casi siempre a la hora que regresábamos a casa para almorzar, estaba sentado en la puerta de su casa y nos decía “ ahi viene caorsi chico y caorsi grande” ese poeta escritor era nada menos que Juan Jose Morosoli

Juan José Morosoli
Juan José Morosoli
Con el desde  ahí nos ibamos a un comercio de ramos generales como antiguamente se decía a la casa Dorrego Hnos, a unas peñas literarias que todos los días hacían Escritores y Poetas de Minas;  Santiago Dossetti, Alfredo , hermano de Pepe Morosoli y Sul Perez Casas y otros más que no me vienen a la memoria.

Luego como todo muchacho joven tenía una novia que después sería mi señora de toda la vida, fue un recuerdo tan bonito que lo estoy escribiendo y veo a mi padre al vernos en la plaza venir derecho a donde estábamos, y fue cuando se la presenté, seguimos nuestro camino y me di vuelta para ver hacia atrás y ahí se había quedado mi padre, viéndonos con esa sonrisa bonachona y alegre…

Estaba viendo aquel hijo, aquel niño mimado de unos años atrás, dándose cuenta de que no era un amorío, que era para toda la vida, sucedió una tarde del año 1957.  Esa noche, que yo actuaba con la comedia haciendo “Filomena Marturano”  fuí a buscar a mi novia a su casa para llevarla al Teatro a verme.

De mi padre tendría mucho que decir, se carteaba muy seguido con mi tío el poeta  Olegario M. Nuñez, es imposible transcribirlo sin que llenen mis ojos de lágrimas, no me alcanzarían todos los libros del mundo, ni todos los bolígrafos que existen, para poder explicar este verdadero y sincero  amor por mi padre. Se me fue en noviembre  de 1958, gracias al error de un médico . Pero fue a mostrarle su sonrisa bonachona a los ángeles  y a que Dios lo bendijera, por todo el amor y cariño que derramó en esta tierra.

Quiero que el lector me perdone, pero quise empezar, mi trabajo en prosa, haciéndole un homenaje a la persona que más quise en la tierra, porque aunque viejo ya estoy, para mi padre seré siempre aquel muchacho, que lo acompañaba a su trabajo…

Olegario Juan Caorsi

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