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Anécdota de un Amigo


  • Minas

Lavalleja

Nos conocimos en el Liceo de Montevideo al que los dos concurríamos y quiso la  casualidad que los dos éramos minuanos y estábamos en la misma clase, es decir comenzamos el liceo juntos. Y éramos muy amigos, tan amigos éramos, que solo nos separo, la muerte, tenia solo 48 años, era alegre, cordial, querible, siempre dispuesto a ayudar a los demás si podía.

Luego,  cuando dejamos el liceo, los dos volvimos a Minas, por qué estaba toda su familia y yo por la enfermedad de mi padre, para  poder acompañarlo  en  su actividad. Me fui con mi madre y alquilamos un departamento en el centro de Minas, mientras Pocho que  así se llamaba mi amigo, vivía en las afueras de Minas en una estancia al lado de la carretera con su madre, su padre ya había fallecido.

Siempre andábamos juntos el tenia una novia que no era muy trigo limpio, y jugaba con el, muchas veces le dije que la dejara, pero él la quería demasiado, en cambio yo, era un picaflor, se llegó a decir que tenia dos novias al mismo  tiempo, en ese entonces trabajaba en la Comedia Municipal  de Lavalleja, pero no tenia dos novias, para mi nada era serio, si la ocasión era buena, ahí estaba yo, mi amigo me decía que como era posible, tener tan repartido el corazón, yo le decía que éramos jóvenes y que no podía el querer en ese entonces a una sola mujer, me contestaba, ya se lo que me vas a decir, que la deje pero no puedo. Así era él, sincero, honesto, y fiel, todo lo contrario de la mujer que había elegido, pero eso es otro cuento.

Vuelvo al relato de esta anécdota, que para mi fue mas que algo anecdótico, fue el cariño mas grande de un buen amigo, que muy pronto se fue. Esto ocurre estando yo, ensayando una obra de Carlos Llopis, mi padre un día se despertó temprano y vio que la almohada estaba manchada de sangre, fue a ver al amigo, que era ginecólogo, para consultarle que podría ser, y el animal, porque no puedo calificarlo de otra manera le cauterizo, el orificio por donde salía su sangre que era del cerebro, lo que le sobrevino un derrame cerebral y murió, no quiero relatar esto porque es algo que me duele, pues yo era el mejor amigo de mi padre. Por eso, cuando lo vi entrar de mañana al sanatorio donde mi padre había muerto hacia una hora, me le tire encima y casi lo mato, en ese momento me agarro un enfermero que estaba y una compañera del elenco estable de la Comedia, entre los dos me sacaron, no había pasado, no se ya ahí el tiempo se me borro y apareció, Pocho mi amigo del alma, para contenerme a mi y a mi madre, que estábamos solos porque mi otra familia estaba lejos y no habían llegado aun, eso fue un 28 de noviembre de 1958.

A los dos o tres días, no se, mi madre tuvo una reunión conmigo y  me dijo, mira he decidido, alquilar la estación, y mientras esperamos eso no vamos a la casa de las afueras de Minas. Le dije lo que tu digas esta bien. Mi amigo tenia su casa también sobre la carretera pero estaba  a unos 5 kilómetros de donde estaba yo con mi madre, y todas las noches, por casi dos meses, a las ocho de la noche se aparecía, lloviera o tronara mi amigo Pocho, venia de su casa caminando a ver al amigo, que había perdido a su padre, y puedo decir que con sus cuentos sus historias y risas, nos hacia olvidar  por un rato, el difícil, momento que estábamos viviendo, regresaba a su casa cerca de las doce de la noche, muchas veces mi madre le dijo porque no se quedaba, sobre todo las noches de lluvia, y él nos decía -quisiera si, pero mi madre también esta sola, y debo estar con ella, no se preocupen que otra vez mañana a eso de las ocho, estoy aquí y así se iba por el borde de la carretera, caminando los 5 kilómetros hasta su casa.

Muy pocos ahora son, los que hacen ese sacrificio de esta magnitud, solo para acompañar al amigo que tuvo la desgracia de  perder a un ser querido. Hermano Pocho del alma, hace tiempo que te fuiste y este recuerdo te lo debía, hoy lo he cumplido, un poco tarde, pero tú recuerdo esta siempre vivo en mí. Aunque al escribir esta etapa desgraciada de mi vida, los pocos momentos distendidos, te los debo a ti, es pues muy poco, aunque se me hace un nudo en la garganta y me siento muy triste.

Pero sabes que siempre te recuerdo y quizás algún día nos podamos volver a ver.

! !  Chau Pocho  hasta siempre ! !

Olegario Juan Caorsi

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